
Forro polar burdeos, cuello de lana. La pieza principal del guardarropa de primavera, la base de toda la serie de Crimea. Aprieta un poco bajo las patas, pero finjo no darme cuenta.

El mismo Bordo, pero en modo «perro urbano». En el tranvía el cuello se tuerce hacia la izquierda — eso se considera parte del look.

Sudadera beige con capucha — para las tardes frescas en el sofá. La capucha nunca se ha puesto, pero crea el ambiente adecuado.

Suéter tie-dye — la única compra desafortunada que logré justificar. Con él duermo de manera especialmente profunda y sonora.

No es ropa, pero entra en el guardarropa por derecho de uso constante. Una manta gris dentro de la cual construyo mi cúpula personal durante una o dos horas, y a veces hasta la mañana.

El transportín IATA en el que cabía de cachorro y desde el que veré Moscow por última vez en el verano de 2026. Dentro — el mismo forro polar burdeos.
«El burdeos le queda bien. Él no lo sabe, pero todos los demás sí.»
— Ksusha, cualquier viernes por la noche